Nuevas tecnologías de la información. Internet o la masificación de información.

 

Joaquín Primo

Unidad de Digestivo, Hospital de Sagunto

 

Internet puede considerarse uno de los avances tecnológicos de mayor impacto de los últimos años. Desde sus inicios en los años 70, su desarrollo y crecimiento han sido exponenciales. En la actualidad, el número de usuarios en todo el mundo se estima en unos 600 millones y, en nuestro país, el 25% de la población de más de 14 años, casi nueve millones de personas, utiliza Internet. Las principales características de Internet como medio de comunicación son la facilidad de publicación y actualización de contenidos, la interactividad con los usuarios y el libre acceso a gran parte de la información disponible.

Utilización de Internet por los pacientes

Aunque no se conoce con exactitud el número de webs de contenido sanitario, dirigidas tanto al público en general (consumidores y pacientes) como a los profesionales de la medicina, se estima que hay más de 100.000. Diversas encuestas han mostrado que, en los países más desarrollados, el 50-80% de los usuarios de Internet utilizan este medio para la búsqueda de información relacionada con la salud. Así, la información sanitaria ya no es sólo privilegio del médico, y este fenómeno está modificando en cierta medida algunos de los aspectos de la relación médico-paciente, que tiende a un modelo de decisión compartida.

Sin embargo, uno de los mayores peligros de las webs con contenido médico puede ser la falta de rigor en la información que proporcionan, lo que podría acarrear consecuencias negativas a los usuarios. Además, en diversos estudios se ha demostrado que los buscadores generales tienen una eficiencia moderada en el caso de la información sanitaria, con gran variabilidad entre ellos, y además son utilizados incorrectamente por los usuarios.

Intentando paliar este problema, diversas instituciones y organismos han desarrollado en los últimos años códigos de ética y conducta que las webs médicas deberían cumplir, así como métodos de evaluación de la calidad de estos sitios. Entre estas iniciativas destacan las de Health On the Net Foundation (HON), American Medical Association y, en nuestro país, Web Médica Acreditada del Colegio Oficial de Médicos de Barcelona. No obstante, la correlación entre el cumplimiento de estos códigos y el rigor científico del contenido de las webs es escasa. Otras iniciativas, como Organizing Medical Networked Information (OMNI) y MEDLINEplus de la U.S. National Library of Medicine y los National Institutes of Health, actúan como puertas de acceso (gateways), filtrando las búsquedas a recursos sanitarios de calidad previamente evaluados. Pese a todo ello, el problema de la calidad de la información sanitaria en Internet dista mucho de estar resuelto. Una iniciativa muy interesante, encaminada a ofrecer a los consumidores información contrastada, con criterios de medicina basada en la evidencia, ha partido de la Cochrane Collaboration.

La información obtenida por otros medios (webs personales y de asociaciones de pacientes, foros de discusión o grupos de noticias y chats) es casi siempre cuestionable. Por el contrario, las experiencias realizadas con las consultas virtuales, en las que los pacientes plantean mediante formularios o correo electrónico cuestiones relacionadas con su enfermedad a los especialistas, aunque todavía muy escasas, son prometedoras.

Utilización de Internet por los médicos

El papel que en la actualidad desempeña Internet en las comunicaciones interprofesionales y en el acceso a la información médica es muy importante, habiéndose acuñado el término de "brecha digital" para describir la diferencia existente entre los que tienen acceso a este medio y los que no lo tienen. En los países desarrollados, el 50-90% de los profesionales de la medicina utilizan Internet. En España, se estima que el 50% de los profesionales de la salud utilizan este medio, y un 43% lo hacen al menos 4 horas a la semana.

Probablemente sea el correo electrónico la aplicación de Internet más utilizada. Es un medio cómodo y rápido de facilitar la comunicación entre los médicos, y permite el envío de ficheros adjuntos de cualquier formato. Relacionadas con el correo electrónico están las denominadas listas de distribución, que agrupan a profesionales interesados en un determinado tema que es discutido a través del envío de mensajes a todos los miembros de la lista, y el servicio de alertas bibliográficas, disponible en la mayoría de revistas y grupos editoriales, mediante el que podemos recibir en nuestro buzón de correo electrónico las tablas de contenidos de diferentes revistas. De gran utilidad son los servicios proporcionados por webs como Infotrieve o Ingenta, en las que, previo registro gratuito, podemos elegir las revistas de las que deseamos recibir por correo sus contenidos. Algo diferente es el servicio proporcionado, también de forma gratuita, por el grupo Amedeo, mediante el cual podemos recibir cada semana los resúmenes de los artículos publicados acerca de diversos temas en una selección de las revistas más relevantes.

La posibilidad de búsqueda de información en la World Wide Web es otro de los grandes servicios que Internet ofrece a los médicos. La cantidad de información disponible es tan abrumadora que corremos el riesgo de "perdernos" entre ella, siendo necesario intentar delimitar al máximo el objetivo de nuestras búsquedas, aunque puede ser relajante y, en ocasiones, productivo, "navegar" sin rumbo fijo por la red. Entre los muchos buscadores de tipo general que hay disponibles, el más utilizado en la actualidad es probablemente Google. Sin embargo, la información médica es preferible realizarla con buscadores más específicos, con una función de filtrado que evita la selección de sitios no científicos y que realizan las búsquedas tanto en las webs como en diversas bases de datos bibliográficas. Entre este tipo de buscadores destacan Scirus y MedlinePro. Otros, como TRIP Database, DARE (Database of Abstracts of Reviews of Effects) y SUMSearch, buscan recursos con criterios de medicina basada en la evidencia, y a través de National Guideline Clearinghouse y Guidelines Finder podemos encontrar guías de práctica clínica de calidad. Además, siempre resulta útil explorar el contenido existente en portales sanitarios de calidad contrastada y en las webs de las sociedades científicas. Entre los portales dedicados a nuestra especialidad, destacan los de Medscape, GastroSource, Timely Topics in Medicine y Hepatonet.

Uno de los usos de Internet más extendidos entre los médicos es la búsqueda bibliográfica, especialmente a través de PubMed, un servicio desarrollado por el National Center for Biotechnology Information (NCBI) de la U.S. National Library of Medicine (NLM), que proporciona acceso gratuito a la base de datos bibliográfica MEDLINE, con más de 12 millones de referencias bibliográficas desde mitad de los años 60 hasta la actualidad. Permite realizar búsquedas de texto simple, con limitadores o no, y búsquedas estructuradas con términos MeSH (NLM’s Medical Subject Headings), pudiéndose también utilizar filtros como Clinical Queries y Systematic Reviews. Mediante Cubby podemos guardar y actualizar las estrategias de búsqueda efectuadas. En PubMed obtenemos los resúmenes de gran parte de las referencias bibliográficas y, a través de su servicio LinkOut, proporciona enlaces externos a las revistas disponibles en formato electrónico.

Desgraciadamente, pocas revistas han seguido el ejemplo del British Medical Journal, disponible gratuitamente en Internet. El grupo Amedeo recopila más de 990 revistas y más de 600 libros de acceso gratuito, y en PubMed Central hay disponibles alrededor de 60 revistas a texto completo. En los últimos años han ido apareciendo iniciativas (BioMed Central, Public Library of Science) que promulgan la publicación exclusivamente electrónica y de libre acceso de artículos evaluados previamente mediante peer-review.

Intentando facilitar las búsquedas bibliográficas y el acceso a los artículos, han surgido en Internet las denominadas bibliotecas digitales o virtuales. La Biblioteca Médica Virtual del Colegio de Médicos de Valencia ofrece un amplio listado de enlaces externos y permite el acceso a recursos de utilidad: Índice Médico Español, ProQuest Medical Library (más de 250 revistas a texto completo) y OVID (a través de este interface se accede al texto completo de Clinical Evidence, ACP Journal Club, Cochrane Central Register of Controlled Trials, Cochrane Database of Systematic Reviews, Database of Abstracts of Reviews of Effects (DARE) y EMBASE Drugs & Pharmacology).

La muy recomendable práctica de la Medicina Basada en la Evidencia (MBE) exige, entre otras cosas, aprender a leer críticamente la literatura médica. En Internet existen multitud de recursos con los que podemos aprender las técnicas de MBE: Centre for Evidence Based Medicine de Oxford, Users' Guides to Evidence-Based Practice, Critical Appraisal Skills Programme (Programa de habilidades en lectura crítica) (CASPe). La web del Dr. Rafael Bravo Toledo recopila gran cantidad de enlaces sobre MBE. La Cochrane Collaboration promueve la realización de revisiones sistemáticas (el acceso al texto completo en la Cochrane Library requiere suscripción, pero en Internet podemos consultar de forma gratuita sus resúmenes).

Harold Bloom, crítico literario y profesor de la Universidad de Yale, afirmaba en una reciente entrevista: "Me encanta que en Internet puedan encontrar todo tipo de información valiosa, pero el que acude a Internet sin haber sido previamente formado corre el riesgo de morir ahogado en un océano de información. Cuando leo sobre la red mundial de Internet no puedo evitar pensar en la imagen de una gran tela de araña que atrapa a los incautos". Para evitar al máximo esta situación, las sociedades científicas, colegios profesionales e instituciones gubernamentales juegan un papel fundamental para ayudar al profesional y a los usuarios a identificar la información que es de buena calidad. Internet2 será, probablemente, el siguiente paso.

BIBLIOGRAFÍA

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